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TEMAS DE INTERES A LA SOCIEDAD.

Tema:

Los pecados Generacionales.

Investigado por:

Junior aldama.

“No te inclinarás a ellas, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. (Exodo 20:5-6)

 

 

¿Ha percibido usted situaciones repetidas en algunas familias? ¿Conoce a padres alcohólicos con hijos alcohólicos? ¿A padres divorciados con hijos divorciados? ¿A abuelos o padres iracundos con hijos iracundos?

El pecado generacional tiene que ver con conductas repetidas en algunas familias. Cuando hablamos de pecados generacionales, nos referimos al pecado cometido, en vida, por los antecesores (padres, abuelos, bisabuelos, etc.), que lamentablemente se repite en las vidas de sus hijos, a través de la influencia de la mala conducta cuando ésta no se rompe por el poder de Dios.

Este pasaje nos muestra claramente que los pecados de los padres, incluido sus debilidades y tendencias hacia esos pecados, se transmiten a las generaciones siguientes, es decir, hacia sus hijos. La Biblia explica que la iniquidad de los antepasados trae maldición sobre la línea familiar. La palabra “iniquidad” no significa hechos pecaminosos solamente sino “perversidad” y viene de la raíz hebrea que quiere decir “estar doblado o torcido”. La palabra sugiere una actitud básica de rebelión, además de las consecuencias que produce esa iniquidad.

 

El pasaje con el que iniciamos esta reflexión revela que “si los padres han muerto en su iniquidad y los hijos siguen sus pasos, adorando a dioses falsos por la tradición de sus padres, Dios no lo soportará y los castigará hasta la cuarta generación”. Esta advertencia a simple vista pudiera parecer muy drástica, pero no es así cuando comprendemos que el pecado de idolatría además de ofender a un Dios Santo y misericordioso, conllevaba una serie de prácticas paganas que iban contra la moral y atentaba aún contra la integridad de la familia ya que muchos “pasaban a sus hijos por fuego” para agradar a sus ídolos. Dios quiso preservar a su pueblo de estas prácticas paganas.

Es importante señalar que Dios no castiga a los hijos por los pecados de los padres, excepto cuando ellos los perpetúan. Pero también va a demostrar su misericordia a miles de generaciones, hasta la milésima generación de los que le aman y guardan sus mandamientos. ¡Y esa es una promesa maravillosa! Su misericordia y bendición sobre aquellos que le aman y obedecen alcanzan a mil generaciones.

 

por: Junior Aldama.

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Ingresar a la prosperidad

 

Dios desea que sus hijos vivan una vida próspera. La vida económica no funciona si no oímos lo que Dios tiene para decirnos. Cuando vivimos por Su palabra se van las  preocupaciones, ya que aplicando Sus principios tendremos una vida económica sólida. Una manera de hacerlo es oyendo acerca de finanzas, entendiendo sobre las mismas y ejecutando lo que Dios dice que hagamos.

El diablo siempre trató de separar lo espiritual de lo material. Esto no significa que una vaya delante que la otra, pero una vida espiritual saludable traerá como consecuencia una vida financiera saludable. Si usted no tiene una vida financiera saludable, algo está fallando en el área espiritual.
Según cuenta la Biblia, hubo hambre en la tierra (Gn. 26:l). Porque un ciclo va y otro viene; demonios de miseria van y vienen. Si lo trasladamos a nuestros días, podemos compararlo con la recesión, ya que hay hambre a nivel mundial.
Pero Isaac sembró en esa tierra, y cosechó aquel año al ciento por uno; y Dios lo bendijo. Se enriqueció, y fue prosperado hasta hacerse muy poderoso, y los filisteos le tuvieron envidia (Gn. 26:l2-l4). Isaac sembró y cosechó en ese lugar.

La prosperidad no solo es dinero, oro o plata; su fundamento está en el orden, en el  buen manejo financiero, con entendimiento en la Palabra. Además, es necesario tener claridad al saber que la voluntad de Dios es que seamos prósperos, y quienes viven con sentimiento de culpa o dolor, impiden la  prosperidad.
La bendición de Dios, la prosperidad, son señales antes del fin. La Palabra declara que  antes de Su venida, Dios restituirá lo que comió la oruga, el saltón y el revoltón. Entonces será restaurada la economía de los cristianos como señal del pacto. Para ello, hay que determinarse a prosperar, a elegir vivir mejor y sin deudas.

 

EL AVIVAMIENTO EN MEXICO

Mexico es tierra de avivamiento. Hace tiempo esta oración sonaba como un deseo apasionado pero todavía lejano. Hoy es una realidad. Las personas sanan de enfermedades que no tienen cura como el cáncer, cada vez son más las personas que a su paso encuentran diamantes de las más exóticas formas, la gente prospera prácticamente de la nada, pero lo más importante es que la gente se acerca a Cristo y obtiene el precioso regalo de la salvación.

Con todo esto cualquiera creería que México vive una clase de Pentecostés, tal y como se narra en el libro de los Hechos de los Apóstoles, sin embargo, cuando uno lee tales acontecimientos encuentra que la gente era transformada totalmente porque lo divino del Espíritu Santo comenzaba a crecer dentro de ellos. Nunca en la historia de la humanidad había sucedido que la sustancia divina de Dios no sólo habitara junto con ellos, sino dentro de ellos. El Espíritu Santo es la gran diferencia, el gran legado del cristianismo.

La primera iglesia comenzó a crecer y a experimentar las maravillas de Dios porque era tal su expectación y asombro ante el hecho de que El Espíritu del único Dios vivo creciera en su interior que estaban dispuestos a dejarlo todo, su patria, su familia, sus pertenencias, su vida misma.

En aquellos tiempos vivir el cristianismo distaba mucho de lo que es ahora, pues en ese entonces significaba vivir en persecución, dispuesto a renunciar a la posición social o hasta a la ciudadanía. La gente vivía una experiencia fresca y constante con Cristo, no había formas ni estructuras institucionalizadas, simplemente vivían la vida de Cristo.

A esto estamos llamados hoy, a vivir dispuesto a dejarlo todo por vivir un cristianismo puro, sin apego a las cosas triviales, darlo todo, hasta la vida misma por construir un avivamiento, el gran avivamiento en esta nación y el gran avivamiento en el mundo entero.

 

 

Fernando Sosa.

Ministerio Aviva Mexico

 


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